Aunque la capacidad de jugar reside, más que en los materiales de juego en los propios niños, también podemos aprovechar y potenciar el carácter educativo y lúdico de los juguetes.
Para ayudarnos en la difícil tarea de elegir, la Asociación por el Derecho del Niño a Jugar y el Instituto Tecnológico del Juguete han elaborado guías que nos orientan para encontrar el más apropiado para cada edad, teniendo en cuenta los intereses de los chicos y que cumpla con los objetivos de entretener, divertir y enseñar.
Hasta los 6 meses se aconsejan los móviles de tela, madera o plástico para colgar, que el bebé pueda visualizar desde su cuna. También los centros de actividades con variedades de colores y texturas y las alfombras con tactos y sonidos diferenciados para recostar al bebé. Cuando ya pueden manipular, los sonajeros de tela, madera, plástico o látex, los mordedores o los gimnasios con anillas y bolas para que golpeen, son una buena opción.
Desde los 6 a los 12 meses: Los juguetes con sonido y movimiento como cajas, alfombras y carruseles musicales que sean fáciles de accionar con un simple toque. También los espejos irrompibles suficientemente grandes para que vea reflejada su cara y pueda percibir como cambia su imagen cuando se mueve. Cuando comienzan a incorporarse disfrutan con los cubos de espuma forrada para apilar o subirse encima, los objetos que ruedan o se desplazan como pelotas, coches o cilindros.
A partir del año, los niños necesitan ya juguetes de arrastre, balancines de madera o plástico, animales grandes para subirse o estirarse encima. Es la etapa ideal para las pelotas de diversos materiales (tela o goma) y distintas texturas (lisas y rugosas).
A partir de los 2 años comienzan a imitar. Sus preferidos son todos aquellos juguetes que los ayudan a desarrollar situaciones imaginarias. Son recomendables también los trenes, carretillas y camiones que puedan empujar, cargar y vaciar, las arquitecturas de equilibrio en plástico o madera, los bancos de carpintero, la pintura de dedos y la arcilla.
A los 3 años, los chicos comienzan a relacionarse con sus iguales, y ya pueden utilizar triciclos y patines. Se entusiasmarán con zoológicos, granjas, herramientas y linternas.
A esta edad son adecuadas también las construcciones con piezas de diversos tamaños y los primeros juegos de mesa.
Después de cumplidos los 4 años, los chicos ya están identificados con el género al que pertenecen. Los juegos de roles, como las casitas, el médico y oficios fomentan las capacidades para ponerse en el papel del otro y ser más comprensivos.
De 6 a 9 años: A partir de esa edad necesitan competir con sus iguales para averiguar su propio valor, por eso, todos los artículos utilizados para el ejercicio físico los ayudarán a liberar esa tensión. La bicicleta, los aviones, las construcciones, los juegos de letras, los títeres y las marionetas y todos los que favorezcan la habilidad, la atención y la capacidad creadora.
Desde los 9 a los 12 años: son importantes los juegos que anticipan situaciones adultas, juegos de mesa, rompecabezas, construcciones, modelismo, los juegos de química o electricidad. También aquellos que fomentan las actividades en equipo, deportivas o intelectuales.
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