EL PROGRAMA
A partir de una iniciativa de Mempo Giardinelli se gestó este programa basado en la idea de llevar lecturas a los niños en edad escolar del Chaco, dándoles una oportunidad de acceder al libro y ejercer su derecho a la lectura.
Las primeras experiencias aisladas se realizaron durante el año 2000 y al año siguiente el Programa comenzó oficialmente, hasta convertirse en lo que hoy es: uno de los esfuerzos prioritarios de la Fundación, con más de 200 voluntarios lectores que desarrollan su tarea en 31 ciudades de 13 provincias argentinas.
Las abuelas y abuelos que forman parte del Programa reciben asesoramiento, orientación y capacitación. La Fundación les provee los materiales y libros para ir a los encuentros e instrucción en Didáctica de la Literatura para Niños por parte de especialistas. También reciben asesoramiento acerca del uso de la voz, la gestualidad, la introducción de objetos y títeres como complemento de la lectura y en la selección de materiales adecuados para cada grupo.
“Es una de esas pocas actividades en la que todos ganan. Las abuelas encuentran un sentido nuevo para su vida, una corriente de afecto que difícilmente hallarían en otra parte, hacen nuevos amigos. Los chicos tienen quien les acerque cariño y literatura de calidad en forma constante”, cuenta Natalia Porta López, Coordinadora del Programa de Abuelas Cuentacuentos de la FMG.
Natalia resume las claves de la iniciativa en pocas pero contundentes palabras: “Nuestra fórmula secreta es la siguiente: afecto más literatura de calidad, igual chicos lectores. La consecuencia: aumento de la demanda de lectura a largo plazo.”
Los objetivos del programa
Promover el fomento de la lectura en la primera infancia. Ofrecer a los adultos mayores una oportunidad de resignificación de su rol comunitario, frente a un sistema económico que expulsa tempranamente del mercado laboral a personas activas y en muchos casos bien capacitadas. Generar un espacio de encuentro intergeneracional. Estimular, en el largo plazo, la creación de una comunidad con alta demanda de lectura y, por extensión, de bienes culturales de calidad. Brindar al imaginario infantil y desde el afecto, parámetros estético – literarios como uno de los futuros recursos de supervivencia.
Dónde y cómo
El Programa de Abuelas Cuentacuentos ha desarrollado, entre 2002 y 2005, una tecnología solidaria de bajísimo costo y grandiosos resultados, altamente sostenible y con enormes posibilidades de crecimiento. Donde haya alguien con ganas de leer y un prójimo necesitado de afecto y de lectura, allí puede ponerse en marcha. La tarea de la Fundación Mempo Giardinelli es gestar, estimular y desarrollar esos nexos. El Programa funciona actualmente en 31 ciudades de 13 provincias argentinas y en cinco ciudades de otros países : Caracas (Venezuela), Monterrey (México), Lima (Perú), Derbyshire (Inglaterra) y Medellín (Colombia) “ No hay ningún lugar donde quieran armar un grupo de abuelas cuentacuentos al que hayamos dejado de ayudar para hacerlo, a través de una tutoría virtual permanente es posible llegar a todos lados” – dicen en la Fundación. La experiencia es altamente transferible y casi no presenta costos. Para eso poseen un instructivo que se puede consultar en la página web de la Fundación: http://www.fundamgiardinelli.org.ar/
La experiencia
Me recibió la maestra Mercedes. Me presenté y les dije que les iba a contar un cuento. Uno de los chicos se tapó la cara con las manos, me miró y me preguntó: ¿Cuentos ? No te gustan – le contesté. ¡Maso! ¿Lees libros ? Poco. Yo te voy a leer ¡Lo único que faltaba! – dijo el chico. La maestra no dijo nada, se sentó con los alumnos que me escucharon con tanta atención que me emocionaron. Todos me aplaudían y el chico que estaba tan negativo se acercó y me dijo que los cuentos le encantaron. Relato de la abuela María Josefina. Esc. Nº 30 General San Martín, Barranqueras 30 niños de 10 y 11 años.
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