SALUD
UN PROBLEMA QUE PUEDE COMPLICAR LOS DíAS DE VERANO

El verano se presta para jugar al aire libre, tomar un poco de sol y permitir que los chicos abandonen por un tiempo la vida sedentaria frente a la computadora y el televisor. El cambio de clima y de hábitos obliga a tomar algunas precauciones para evitar trastornos como la insolación. El cuadro puede manifestarse cuando existe exposición a altas temperaturas (golpe de calor clásico) o como consecuencia de actividades físicas en días de temperaturas elevadas (golpe de calor postejercicio) El “golpe de calor” se produce cuando los mecanismos de regulación de temperatura corporal son incapaces de disipar la acumulación de calor en el organismo. Hay que tener en cuenta que se considera una urgencia médica y que puede afectar a personas de cualquier edad, siendo los niños y los ancianos los más vulnerables.

¿Cómo detectarlo?

Es un cuadro muy variable e inespecífico, por lo que para hacer el diagnóstico es importante tener la referencia de si el paciente estuvo expuesto a altas temperaturas, al  sol o realizando actividades deportivas en días de clima muy caluroso.
Se presenta acompañado de fiebre alta (superior a los 38ª de temperatura axilar), dolor de cabeza, sed intensa, sensación de cansancio y somnolencia. También puede producir náuseas o vómitos, calambres musculares, convulsiones y alteraciones de la frecuencia respiratoria y circulatoria.
Hay que prestarle atención a la sudoración, que suele ser abundante los días de calor y que cesa cuando se produce la insolación; en este caso, la piel está seca, caliente y enrojecida.

¿Qué hacer?

Trasladar al niño a la sombra, en un lugar fresco y tranquilo.
Mantenerle la cabeza en alto.
Mojarle la ropa, aplicarle hielo en la cabeza o en su defecto compresas de agua fría.
Darle a beber agua fresca o un poco salada de a pequeños sorbos.
Si es posible, desnudarlos y sumergirlo en agua fría hasta que la temperatura del cuerpo haya descendido por debajo de lo 38ª, envolverlo luego en toallas húmedas y colocarlo en posición lateral de seguridad en un lugar aireado.
Es imprescindible que sea evaluado por un médico.
En algunos casos puede ser necesario recibir reanimación con masaje cardíaco y respiración artificial.

El tratamiento debe buscar la disminución de la temperatura en un plazo promedio de una hora. Cuando  se retrasa más de cuatro horas o no ha sido eficaz de inmediato, puede  originarse un shock de edema pulmonar, ataxia cerebral, insuficiencia renal o hepática o lesión cardiaca.

¿Cómo evitarlo?
 No realizar actividades deportivas durante los horarios en donde el calor ambiental es más alto.
Usar ropas apropiadas y de material absorbente, permitiendo la mayor cantidad de piel expuesta al ambiente para facilitar la evaporación del sudor.
Tener una hidratación adecuada previa al entrenamiento o competencia, de 15 a 30 minutos antes, con 150 a 200 ml de agua en niños menores de 40 Kg o con 250 a 350 ml niños mayores.
Beber cantidades similares de agua “templada”  cada 20 a 30 minutos durante la actividad deportiva.
A los jóvenes que realizan competencia fuerte les ayuda mucho pesarse antes y después del entrenamiento o competencia, ya que por cada kilogramo de peso perdido se requiere beber un litro de agua.


Asesoramiento: Dra. Patricia Ross (Pediatra)

 

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SG