1. El espacio destinado al estudio debería reunir algunas mínimas condiciones. Un ambiente adecuado favorece el desarrollo del trabajo: una mesa amplia y despejada y una silla cómoda en un espacio con buena iluminación, temperatura agradable, ventilación y relativo silencio. Papeles, lapiceras, libros y apuntes al alcance de la mano para no tener que levantarse a cada momento y evitar distracciones.
2. No hay un horario apropiado que sirva por igual a todas las personas. A algunos estudiantes les resulta la mañana y otros prefieren la tarde. Lo fundamental es que cada uno ubique el horario que le resulta más provechoso y lo conserve.
3. También es importante la planificación diaria y semanal, en la medida de lo posible, de las horas dedicadas al estudio, cuidando de alternar las materias entre sí. En general, es conveniente espaciar las horas semanales que se dedican a una materia determinada.
4. Una de las causas fundamentales de la pérdida de concentración es la caída en el interés por la materia o el tema específico. Para aprender a concentrarse es necesario aprender a vencer las distracciobes y mientras se aprende a vencerlas es conveniente mantenerse alejado de ellas (por ejemplo, no es necesario sentarse a estudiar con el celular encendido a mano)
5. Si existe una alimentación y descanso apropiados, la sensación de fatiga y el cansancio son consecuencia en la mayoría de los casos, de un pérdida de interés por el tema que se estudia. Si se destinan, por ejemplo, 6 horas diarias al estudio, es preferible hacerlo en 3 períodos de 2 horas cada uno, que todo de un tirón.
6. Una lectura examinatoria del programa o de los títulos y subtítulos de los temas es la mejor manera de arrancar. Esto permite encontrar los hilos conductores y poner en contexto los diferentes puntos que se van a abordar.
7. Empezar a resumir: aunque los chicos crean que es una pérdida de tiempo, seguir ordenamentamente ciertos pasos son la clave de un resultado efectivo. Es fundamental realizar primero una lectura comprensiva del texto y luego pasar al subrayado de las ideas principales, las palabras técnicas o específicas del tema y algunos datos relevantes.
8. Con las ideas subrayadas se confecciona el apunte que podrá tener forma de diagrama, resumen, cuadro o red conceptual. Si bien para cada materia una técnica parece más adecuada que otra, no hay una receta única. Cada estudiante debe utilizar la que le resulte más conveniente de acuerdo a sus necesidades.
9. El proceso de retención no debe consistir en la simple memorización, sino en la reelaboración activa del estudio. Los diagramas, resúmenes o textos elaborados no deben leerse pasivamente, los repasos deben realizarse reorganizando los apuntes y modificándolos si es necesario.
10. Para repasar: repetir en voz alta o decirse a sí mismo un tema sólo debe hacerse una vez que ha sido perfectamente comprendido. Pero sólo da buenos resultados si se realiza en forma activa, ya sea como una exposición o contestando preguntas sobre el tema.
María Inés Mori - Prof. Metodología de estudio y comprensión lectora
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